Septiembre, la rentrée

30-09-2008 | 14:16 | 28 Comentaris

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Parece que fue ayer, y han pasado muchos días desde que nos despedimos. Yo necesitaba descansar después de la enorme tensión que supone enfrentarse a un sistema desde el propio sistema. Pero ahora me avergüenza pensar que mis preocupaciones eran pequeñeces comparadas con las de tanta gente, toda esa que ha visto cómo su vida quedaba trastocada por haberse quedado sin trabajo, mientras contempla con estupor que eso de que somos iguales es pura entelequia formal. Socializar las pérdidas de los bancos quiere decir que el que no podrá pagar su hipoteca, pagará el agujero negro generado por la avaricia privada públicamente consentida y auspiciada.

Eso no es todo: para mayor escarnio del que ve cómo su negocio se va a pique porque el banco no le renueva la póliza de crédito aunque sus números estén saneados tiene que contemplar cómo un gobernante puede incumplir la ley (sea la de política lingüística, la de apoyo a la familia o la de presupuestos) y no hay sanción que se le imponga. Pero ¡ay de aquel individuo vulgar que sobrepase el plazo de pago de un impuesto, o que vaya a 100 kms por hora en un tramo de la autopista de cinco carriles vacíos a las 4 de la madrugada, o que se queje demasiado estentóreamente de obviedades: la mentira institucional, la irresponsabilidad respecto al   cargo, la connivencia urbanística tranversal, la amenaza municipal soterrada, o la convicción de que la clase política es mundo aparte, mucho más cerca el de izquierda y derecha que cualquiera de éstos y sus votantes! ¡Ay de él, pues uno a uno, no somos nada más que carne de sanción!

Hoy empieza el debate de política general en el Parlament de Catalunya, y, aunque sectorialmente se me ocurren mucha otras, ahora mismo sólo tendría un par de propuestas, aunque sé que será imposible que la mayoría las vote: la limitación del tiempo de permanencia como representante del pueblo en el Parlament, y la instancia al Gobierno central para que promueva una reforma del Código penal que introduzca el “impeachment” a los gobernantes que sean pillados mintiendo. Creo que es la hora de la responsabilidad: la individual, la social y la política. Son una sola y la misma, pero empecemos a exigir la que más se ve.

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