Santiago Gotor y Lluís Tejedor: comprometidos con la libertad

06-11-2008 | 22:45 | 20 Comentaris

Enviar





Enviar

Bueno, ya he visto que mi post sobre Obama y McCain ha generado una interesante discusión. Espero, en cuanto tenga un poquito de tiempo, poder participar en vuestro debate, porque antes que mío es vuestro. Me encanta ver que este blog sirve para acercar posiciones de personas que, desde posturas políticas diversas, convergen aquí y dialogan desde el respeto. Me emociona ver como muchos de vosotros me apoyáis desde la discrepancia en cuestiones concretas (por ejemplo, mi postura en las elecciones americanas) porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Leeros a diario me da fuerzas, de verdad.

Ahora me dirijo especialmente a tantos amigos que he hecho en los últimos meses en facebook, esa enorme red social, un mundo que era (y es aún) muy nuevo para mí, y que me ha acercado más a muchos de vosotros. A cuantas personas habéis pensado que valía la pena incluirme entre vuestras amistades en facebook, gracias. Ahora me gustaría pediros que extendieseis también vuestro apoyo a Santi Gotor y Lluís Tejedor, dos de las personas cuya amistad me ha regalado este tiempo que dedico a la política. Por su integridad, por la fe que han tenido en mí, por el tiempo que han robado a sus vidas para dedicarlo a mejorar su mundo, por su compromiso con la libertad, que para ellos significa también la libertad de los afiliados para decidir quiénes deben gobernar el PP, os pido que entréis en el grupo de apoyo de facebook y apoyéis su candidatura a la presidencia y secretaría del PP en Barcelona, como desde hace tiempo estáis apoyando mi persona. Llegaran de todos modos a donde se han propuesto, pero con vuestra ayuda lo harán en mucho menos tiempo. No os defraudarán. No conocen el verbo “defraudar”. No saben qué significa rendirse. Y les quiero mucho.

¡Y ahora cambiemos el PP!

05-11-2008 | 8:30 | 28 Comentaris

Enviar





Enviar

No oculto que entre Obama y McCain, y sin entusiasmarme ninguno de los dos, mi candidato era el bajito y rechoncho blanco cuya actitud heroica en Vietnam no sé si cabría esperar de alguno de los dirigentes políticos actuales. También es verdad que abogo antes por el gobierno de los viejos que por el de los jóvenes porque creo que si se aprovecha bien, la edad otorga un plus de sabiduría. Por todo ello mi felicitación en las elecciones estadounidenses no es tanto al nuevo Presidente como a su excelente equipo de campaña y, sobre todo, a la gente que ha ejercido su derecho a la participación con un récord histórico.

El lema de Obama empezó siendo Change, We Can y acabó en Change, We Believe in, un poco al estilo de Eric Clapton en una canción cuyo ideario y planteamiento comparto. Está bien eso del cambio cuando lo anterior no va, ¿verdad? Pues ahora, y en lo que más nos atañe, apliquemos el lema, porque es polivalente, a nuestra querida Cataluña: es el momento de cambiar el PP, de permitir el paso a personas que crean en la victoria, que no se amedrenten cuando hay que decir verdades incómodas y que sepan asumir de una vez la responsabilidad histórica de cultivar la libertad responsable, la virtud política y la verdad como ejes de su acción. Me reitero en lo que dije en el Congreso de Cataluña: somos perdedores, porque no existe el PPC; nos conformaremos con ser el PP en Cataluña, y seguiremos perdiendo, mientras no tengamos la valentía de barrer de la primera línea a quienes han perdido sistemáticamente elecciones durante lustros y jamás nadie les ha pedido cuentas de sus errores. Es hora de dejar paso a una generación de personas maduras para el mando, con ideas y capacidad de convencer, dispuestas a servir la cosa pública, e íntegras, a toda prueba de corrupción. Es hora del cambio. Aquí también es necesario el cambio y tenemos una gran oportunidad: la de hacerlo, por una vez, mejor que en USA. La de demostrar que, si Cataluña ha sido “pionera” en el declive europeo, también será la primera en despertar del sueño de la decadencia y asumir el discurso de una regeneración que no es meramente económica, ni tan sólo social y política, sino sobre todo espiritual, pues atañe a la conciencia. Al alma, vamos, al alma.

Cerrar
Enviar por Correo