Ese hombre y su circunstancia

29-05-2010 | 19:47 | 129 Comentaris

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Ese hombre, que tantas alabanzas recibe de propios y algunos extraños estos días, lleva la vida entera en política sin haber asumido jamás una responsabilidad poco más de un cuarto de hora. A ciencia cierta seríamos incapaces de decir a qué podría dedicarse mañana, si hoy el sistema tuviera la valentía de reinventarse y expulsar a cuantos, como él, han hecho de esto de representarnos una lucrativa y acomodada profesión. Pero el sistema está siendo con él tan benévolo como para que nos preguntemos por qué. Porqueexcepto al cabreado Rajoy, a todo el mundo le parece que esto de abstenerse con reproches fue un gesto heroico, lleno de sentido común, de personas con sentido de Estado.

Pero la innoble manifestación de hambre de poder del PP no hace “acción de Estado” la abstención de CiU en la votación del decreto de medidas urgentes para paliar el déficit de las cuentas públicas españolas que, con un empeño que en un empresario le conduciría a la cárcel, ha engrandecido el Presidente del Gobierno hasta que le dijeron “¡Basta!”.  Las actas parlamentarias reflejan, si no las razones de los parlamentarios, al menos sí las razones de los partidos para adoptar ésta o aquella decisión. Recuerdo a aquellos conniventes con el terror que, llegando a diputados, juraron el cargo “por imperativo legal”. Pues está claro que tocaba hacer en este caso: “Por imperativo patriótico, voto sí”. “Por imperativo europeo, voto sí” “Por imperativo de las generaciones futuras, voto sí” Y que cada cual se agarrase al que más cercano al corazón tuviera. Y que la votación fuera en alta voz para que nadie pudiera ampararse en la sombra, ya que todos acudieron al semicírculo de sus “varietés”.

Porque decir “no” era innoble, pero abstenerse es cobardía. La abstención, además de suponer no “mojarse” (como sí lo han hecho todas las oposiciones de países razonables en situaciones mucho menos crítica que la nuestra), significaba políticamente algo igual de falto de coraje, determinación y capacidad de liderar un cambio, y es no atreverse a apostar por uno mismo, a saberse claro y cierto en las ideas y en las acciones, es dejarse sobornar por el tacticismo de lo inmediato; era simplemente evitar que el goberno central cayera y hubiera que ser comparsa de PSOE o PP allá, antes de que las elecciones catalanas hayan decantado una balanza que, visto lo visto, me permito aventurar que es mucho más incierta de lo que las encuestas dicen o nos dicen que dicen. Casi tanto como las otras…

Ésa es la verdad y cuantos jalean el gesto lo saben.

Y lo que debería…

18-05-2010 | 15:22 | 32 Comentaris

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Y aqui tenéis el artículo que me publicó El Periódico de Cataluña el domingo, dia 17, que intenta ser la otra cara de la moneda.

¿Por dónde empezar?

¿Por dónde empezar a asumir que todo lo que habíamos soñado ser no es cierto? Que no somos Alemania, ni en la medida de la solidaridad (la justa y necesaria, la territorial y todas las demás), ni en sentido de Estado (el bien medido, no el de oropel y atril), ni en ejemplaridad de gobernantes y oposición, ni en fuerza real y comprometida de los sindicatos (con afiliados de verdad, tendrían algo que decir y mucho por lo que ser escuchados), ni en comprensión profunda de la fuerza que da la unión (una unión de destino que se basa en el respeto por la diferencia), ni en sacrificio individual y colectivo, ni en definitiva en casi nada de lo que ahora es imprescindible para salir adelante.

No tenemos todo eso, pero podemos aprender. Tenemos que aprender. Para empezar, reconociendo que Zapatero, Rajoy y el resto de la comparsa no son nuestro problema más que por la sencilla razón de haberlos tolerado; en segundo lugar, asumiendo la necesidad de abordar la crisis como lo que es, el inicio de un largo periodo en el que la economía, los especuladores pero también la emergencia ilusionada de muchos países competidores, nos va a poner en lugar cercano al que teníamos antes de que uno nos indujera a creer que, por converger con Europa a ladrillazos, España iba bien. Y no iba bien, llevaba el traje de gala, pero no se había duchado… En tercer lugar, aceptando que, con grados distintos, buena parte de los que ahora nos quejamos hemos sido responsables de una inercia de euforia que la psicología tiene bien claro a dónde conduce casi siempre, a la depresión, tanta más cuanto mayor fue la borrachera. Días de vino y rosas…

Pero aunque no tenemos muchas de esas cualidades que las potencias europeas sí tienen, estamos legitimados para decir que disponemos de otras que pueden resultar providenciales cuando la economía va a requerir improvisación, ingenio y pasión personales, y cuando la política va a demandaar no tanto buenos gestores como iconos a seguir, héroes con los que identificarse aunque sólo sea en la pretensión, personalidades dispuestas a dar la vida personal por la vida pública, demostrativas de que la población que las haga visibles y posibles también se ha puesto en marcha.

Hay esperanza y empieza en nuestro interior, empieza en el coraje de reconocer los errores, de reconducir el camino, de decidir que, aunque a alguna gente mala tardaremos un poco en pillarla, ahora no es momento de echar la culpa al de al lado, sino de enderezar la propia ruta. ¿Cuánto estoy dispuesto a hacer por mi país, que no es sino el conjunto de la gente que la habita, mis hijos y mis nietos, los que vengan después, aquellos a los que podamos decir que no nos paralizó el miedo, pero tampoco la desidia o la indiferencia?

Ése es nuestro tiempo. Descontado el de la crítica inhumana, incoherente y demagógica, empieza el del compromiso, el del patriotismo, el de la capacidad de hacer historia, una historia a la que nadie ha pasado por la cantidad de veces que ha llamado “cafre” al adversario, sino por todas aquellas en las que una generación de gobernados dijo “¡Basta!” y dijo “Voy”.

Lo que no debería ser

16-05-2010 | 8:32 | 22 Comentaris

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Aquí us deixo un article que em van publicar al diari Avui el propassat dia 10 de maig. Té segona part, no tot és negre

 

Un partit polític que deu milions d’euros als bancs en rep més per disfressar de canvi el que només és un plató de televisió. Un altre veu condonats sis milions d’euros d’interessos, la qual cosa li permet finançar una campanya en sípia, on l’eslògan és Segueixo (creient) en la política. I un tercer plantifica als autobusos una pàgina del TBO amb promeses impossibles amagant que s’abaixaria tota peça de roba requerida per poder pactar amb qualsevol dels altres dos.

EL GOVERN CENTRAL MANTÉ numantinament institucions que ja fa temps que haurien d’haver desaparegut (ministeris sense competències, per exemple), a Catalunya no ens dediquem a donar exemple, tot al contrari: una oficina antifrau (idea peregrina d’ERC), amb llustrosos sous per als seus agents, nega ja amb la seva existència el paper que en la matèria pertoca a la nostra policia, a la fiscalia, a la Sindicatura de Comptes i al Síndic de Greuges. No està malament, d’una tacada, negar tanta legitimitat institucional. No passa res, sempre paga el mateix, com en el cas de tots els altres instituts, agències, xarxes i observatoris que anem muntant amb l’excusa que és “per Catalunya”, tot i que cada cop queda més clar que sols és en benefici d’alguns dels seus ciutadans, els de sempre i uns afegits, directament relacionats per amistat o sang en qualsevol cas.

EL PRESIDENT DE LA GENERALITAT, amb inconsciència suïcida, insta Rajoy i Zapatero a decidir nomenar nous membres en el Tribunal Constitucional. Evidenciant aquesta enèsima ignomínia de la partitocràcia (dos senyors decideixen, segons el seu particular criteri i interès, qui tindrà capacitat d’esmenar la plana al legislador) ens permet recordar que el mateix passa amb totes les institucions suposadament determinades des del Parlament de Catalunya, fins al punt que partits que les negaven en el tràmit d’aprovació s’afanyen a col·locar-hi els seus (PP) o intenten que se n’ampliï el nombre per aconseguir que els en pertoqui un tall (Ciutadans).

UN COL·LECTIU AMB LA FEINA assegurada fa vaga per aconseguir que no se’ls faci treballar per incentius i unes places de pàrquing, aconseguir potser que acomiadin de la seva empresa algun dels 170.000 usuaris que damnifiquen.

ELS SENADORS, FEINA DELS QUALS és avui constitucionalment parlant irrellevant, es permeten el luxe de gastar els nostres diners (la quantitat, que no és petita, importa menys que el fet) en cabines de traducció simultànies quan el que haurien de fer és desaparèixer, la reforma constitucional més fàcil i eficient.

QUE NO S’ENGANYI NINGÚ. Tot això no hauria de ser, però és. La gent no sap quantes festes paga, aquí o allà, amb independència o sense, aquest Sant Grial que pot amagar una realitat molt més tangible: paguem els partits amb tots els seus càrrecs, guanyin o no guanyin les eleccions, pel sol fet de sumar vots, cosa que converteix la democràcia en un negoci tan lucratiu que uns quants han decidit afegir-s’hi i no tornar a baixar del carro. Aquesta festa la paguen amb diners que els deixen els bancs, però els retornem nosaltres a través de la corresponent partida pressupostària. Allà també es preveuen altres pagaments que diuen fets “per Catalunya”, òrgans i entitats que creen per col·locar-se més enllà de la vida política activa, o al voltant memorable d’aquesta, com una oficina de col·locació paral·lela; subvencions que serveixen per comprar silencis, oblits o memòria, les de la pau i les de la guerra fratricida que han decidit endegar per intentar evitar una abstenció que en revelaria la decadència. No som Grècia, no, però potser sí una mica aquella Roma que, mirant-se el melic, no va copsar el final d’un imperi per la seva indolència, corrupció i relativisme selectiu. No n’aprendrem d’Alemanya?

MENTRESTANT, LES entitats financeres s’atreveixen a dir que no ens deixen diners perquè no els hi demanem, que són llibres de cavalleria això de línies de crèdit interrompudes a empreses fiables. I els partits del benefici no diran res d’això, perquè els hi va la vida, la personal, la hipotecària…

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Aquí os dejo un artíuclo que me publicaron en el diario Avui el pasado día 10 de mayo. Tiene segunda parte, no todo es negrura.

Un partido político que debe millones de euros a los bancos recibe más para disfrazar de cambio lo que sólo es un plató de televisión. Otro ve condonados seis millones de euros de intereses, lo que le permite financiar una campaña en sepia, donde el eslogan es Sigo (creyendo) en la política. Y un tercero plantifica en autobuses una página del TBO con promesas imposibles disimulando que que se bajaría cualquier pieza de ropa requerida para poder pactar con cualquiera de los otros dos.

EL GOBIERNO CENTRAL mantiene numantinamente instituciones que y hace tiempo que deberían haber desaparecido (ministerios sin competencias, por ejemplo), y en Cataluña no nos dedicamos a dar ejemplo, todo lo contrario: una oficina antifraude (idea peregrina de ERC), con lustrosos sueldos para sus agentes, niega ya con la su existencia el papel que en la materia corresponde a nuestra policía, a la fiscalía, a la Sindicatura de Cuentas y al Defensor del Pueblo catalán. No está mal, de un solo golpe, negar tanta legitimidad institucional. No pasa nada, siempre paga el mismo, como en el caso de todos los demás institutos, agencias, redes y observatorios que vamos montando con la excusa de que es “por Cataluña”, aunque cada vez quede más claro que sólo es en beneficio de algunos de sus ciudadanos, los de siempre y unos cuantos más, directamente relacionados por amistad o sangre.

EL PRESIDENT DE LA GENERALITAT, con inconsciencia suicida, insta a Rajoy y Zapatero a cambiar los miembros del Tribunal Constitucional. Evidenciando esta enésima ignominia de la partitocracia (dos señores deciden, según su particular criterio e interés, quién podrá enmendar la plana al legislador) nos permite recordar que lo mismo pasa con todas las instituciones supuestamente determinadas desde el Parlament de Catalunya, hasta el punto de que partidos que las nieguen en el trámite de aprobación puedan afanarse en colocar después en ellas a uno suyo (PP) o intenten que se amplíe el número de miembros para conseguir así también “pillar cacho” (Ciutadans).

Un colectivo con el trabajo asegurado hace  huelga para conseguir que no se les haga trabajar por incentivos y unas plazas de parking, consiguiendo así tal vez que despidan e su empresa a alguno de los 170.000 usuarios que damnifican.

Los senadores, cuyo trabajo es hoy constitucionalmente hablando irrelevante, se permiten el lujo de gastarse nuestro dinero (la cantidad, que no es pequeña, importa menos que el hecho) en cabinas de traducción simultánea, cuando lo que deberían hacer es desaparecer, la reforma constitucional más fácil y eficiente…

QUE NADIE SE ENGAÑE. Todo esto no debería pasar, pero pasa. La gente no sabemos cuántas fiestas pagamos, aquí o allá, con independencia o sin ella, ese Santo Grial que oculta una realidad mucho más tangible: pagamos a los partidos con todos sus cargos, ganen o no las elecciones, por el solo hecho de sumar votos, lo que convierte la democracia en un negocio tan lucrativo que unos cuantos han decidido añadirse y no volver a bajar del carro. Esa fiesta la pagan con dinero que les dejan los bancos, pero los devolvemos nosotros a través de la correspondiente partida presupuestaria. En los presupuestos también se prevén otros pagos que se dicen hechos “por Cataluña”, órganos y entidades que crean para colocarse más allá de la vida política activa, o al memorable rededor de ésta, como una oficina de colocación paralela; subvenciones que sirven para comprar silencios, olvidos o memoria, las de la paz y las de la guerra fratricida que han decidido instigar para intentar evitar una abstención que revelaría su decadencia. No somos Grecia, no, pero quizá sí en parte aquella Roma que, mirándose el ombligo, no percibió el final de un imperio por su indolencia, corrupción y relativismo selectivo. ¿No aprenderemos de Alemania?

MIENTRAS, Las entidades financieras se atreven a decir que no dejan dinero porque no se lo pedimos, que son cuentos chinos lo de las líneas de crédito interrumpidas a empresas fiables. Y los partidos del beneficio callan, porque les va la vida, la personal, la hipotecarla…

El político del siglo XXI

13-05-2010 | 12:47 | 26 Comentaris

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De tanto en tanto, mira alguna de las pantallas donde se desgrana el texto de lo que él va a decir. Sonríe con picardía a un público entregado po completo que después de oir “Bona nit, Barcelona”, es incluso capaz de jalear la noticia que, entre discurso y discurso, les da de que un Athletic (yo no sé cuál) ha ganado la copa de la UEFA. Habla de amor, de España, de Dios y de libertad, se desplaza micrófono en ristre de un lado a otro del escenario, y nunca un míting gozó de tanto fervor como el desatado en aquellas 18.000 personas que, en tiempos de crisis, habían pagado cantidades más que respetables por asistir al acto. Podría pedirles, creo, cualquier cosa, pero como desborda humanidad por los cuatro costados, no se dedica a cargar contra nadie, ni a decir de cualquier otro que cumple mal su cometido; sú unica crítica, contenida e intimista, la hizo al decir que no es un sinvergüenza, pero que a veces le avergüenza ser hombre.

Al entrar en aquel aforo inmenso, en aquel polideportivo que ningún político sería capaz de llenar en España, si no fuera a golpe de bocadillo y/o amenaza, y por supuesto, siempre bajo la condición de ser gratis, se me antoja un circo romano a punto de comenzar el espectáculo; las nuevas catedrales, la nueva religión. Y de pronto la masa ruge fascinada al haberse únido al público, en situación de privilegio y lujo, una parte exquisita de la nueva aristocracia política, en este caso, unos cuantos jugadores del Barça.

Pero no era un míting, era un concierto. El día en que un político consiga lo que Alejandro Sanz consiguió ayer con la gente joven (y no tan joven) en el Palau Sant Jordi, algo en la gobernanza de la cosa pública habrá empezado a cambiar. No perdamos la esperanza.

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