Diablo (econ贸mico) al volante

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Los costes que acarrea al erario p煤blico la siniestralidad viaria no se miden s贸lo en raz贸n del volumen indemnizatorio que alcanza en las aseguradoras. De acuerdo con las tablas que 茅stas manejan un muerto en accidente de circulaci贸n (un muerto, en suma) cuesta alrededor de 90.000 euros en pago al 鈥渂eneficiario鈥, y mucho m谩s puede acabar significando un parapl茅jico, seg煤n los ingresos previos y la edad de la v铆ctima en el momento del accidente. Es evidente que las aseguradoras acaban repercutiendo en las primas que pagan los vivos el coste de tales dispendios indemnizatorios, por lo que en 煤ltima instancia se produce una erosi贸n injusta en el nivel de vida de la poblaci贸n que cumple con las normas, cada vez m谩s rodeada de los que ya incluso hacen gala de carecer de permiso de circulaci贸n e incluso de seguro para la conducci贸n de veh铆culos.

Pero el Estado se gasta una partida econ贸mica distinta, aunque concurrente, como consecuencia del hecho cierto de que la accidentalidad s贸lo decrece en t茅rminos relativos, que es mucho, pero que en modo alguno soluciona, sino que incluso contribuye a agravar el gran problema del siglo XXI: la creciente percepci贸n de que el entorno, en este caso el viario, es inseguro. Por tal motivo el Estado hace una apuesta constante en el 谩mbito del tr谩fico rodado, en dos frentes distintos, el preventivo y el represivo, que incluyen a su vez una pluralidad de dimensiones.

En el 谩mbito de la prevenci贸n es fundamental la partida de gasto empleada en publicidad, siquiera sea por el juego de oferta y demanda que ha incrementado la valoraci贸n del sector. Tal inversi贸n medi谩tica continuar谩 en aumento mientras no se afronte el gran reto preventivo, que es el de la formaci贸n. La educaci贸n vial implica sin embargo la construcci贸n de un cuerpo de profesionales que sean capaces de asumir la docencia desde el conocimiento del sector y desde la competencia pedag贸gica, lo que hace inviable que a tal funci贸n se dediquen sin m谩s los egresados de las escuelas de magisterio. No es 茅ste el modo en que la educaci贸n infantil y primaria se asume en el momento presente, pero valga la educaci贸n vial como ejemplo de que no es aceptable el hecho de enfrentar a un maestro a la ense帽anza de lo que no conoce por m谩s que aptitudes y fundamento metodol贸gico que le ampare.

Es tambi茅n cierto que no habr谩 educaci贸n vial exitosa si no se complementa con una actitud c铆vica responsable en la materia. No es aceptable en el universo infantil un mensaje contradictorio con las actitudes de los adultos, y vale tambi茅n este comentario para cualquier faceta del aprendizaje: mientras los padres que llevan a sus hijos al colegio se salten de forma sistem谩tica las normas de tr谩fico, cultivando incluso el mensaje de que hacerlo les convierte en m谩s espabilados que a los cumplidores de las mismas, nada cabr谩 construir en las generaciones venideras. Ni en este ni en cualquier otro comportamiento que implique una m铆nima convivencia.

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