Una delgada línea roja

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La seguridad jurídica es la mayor conquista de Occidente en pro del bienestar de las personas. Protegerlo es preguntarse de continuo qué límites jurídicos tiene la adaptación del Derecho a tiempos cambiantes, sobre todo desde que el difuso y sacrosanto derecho a la información que se cierne casi sobre cualquier hecho o persona obliga al Estado a coincidir en forma y fondo. Puede ultrapasar esos límites, por ejemplo, el diálogo del Gobierno con ETA y su entorno, como ha contribuido a la demolición del sistema atender motivaciones sentimentales de parte en figuras jurídicas imposibles como el matrimonio homosexual o la ley de la igualdad. La absurdidad se hace visible cuando utilizamos, como dirían los matemáticos, los argumentos a la inversa: ¿cabría Estado de Derecho donde se cediera al asesino la capacidad de decidir si va a prisión? No, salvo que en lugar de asesino se hable de “preso políticoâ€, algo ontológicamente incompatible con el Estado de Derecho mismo. Por su parte, la fuerza expansiva de dos “lobbiesâ€, el homosexual y el feminista, es tan fuerte que pocos se atreven a levantar palabra contra la idea dominante de que todo lo que uno desea ha de convertirse por fuerza en un derecho. Esa fuerza, el respeto hacia las personas de cualquier condición y la necesidad de que sentimientos diversos convivan, no niegan una evidencia: ni en la Grecia clásica, el tiempo de mayor “glamour†homosexual, se le ocurrió a nadie abrir la extraña caja de Pandora actual. El matrimonio no es, como ignorantemente se ha dicho, una institución religiosa, salvo que se entienda la “religión†en su sentido originario; da cuenta de una complementariedad biológica y una potencialidad de supervivencia de la especie que, mientras no mejore la probeta, la homosexualidad no puede afrontar con éxito. No es un drama, tampoco yo he sido capaz de materializar mi deseo de extender los brazos y salir volando. Imposibilidades físicas que conducen a imposibilidades jurídicas han existido siempre. Y lo mismo ocurre con la igualdad: el objetivo de hacer “visible†la mujer no justifica sustituir la igualdad de oportunidades por la de resultados.

Pero la ignorancia jurídica de este gobierno, y jamás pensé que podría yo atreverme a decir tal cosa, se ha hecho galáctica con su espaldarazo al Proyecto Gran Simio. Si lo que en boca de filósofos, de antropólogos o de mi difunta madre trasluce un deseo encomiable de proteger aquella parte de la naturaleza con la que nos podemos sentir más emparentados, en manos de juristas se transforma en la estupidez absoluta, y alienta la idea de que algún gran primate aprobó la carrera de Derecho y desde su jaula ha insuflado ciencia dura en el texto que proclama que los animales también pueden tener derechos.

Se han despachado a gusto y con gran desparpajo quienes se indignan porque hay niños que viven peor que ciertos animales, como si, acabada el hambre en el mundo, ya fueran legítimas las declaraciones de los derechos caninos; también los panteístas y sus variantes folclóricas, para quienes un patrimonio genético común permite equiparar hombres y musarañas; no digamos quienes saben que hay personas que se comportan peor que el más sanguinario felino. Flaco favor parece haber hecho a nuestra cultura de base la antropomorfización que Disney o Roríguez de la Fuente practicaron sobre algunas especies animales con la mejor intención. Porque el error en que incurren por igual los que denuestan y los que jalean el despropósito es simplemente que no hay más titular de derechos que la persona. ¿O es que proteger la Alhambra, el Amazonas o el oso pardo hace de éstos sujetos del derecho a la vida? Tal vez alguno salte diciendo que tampoco los niños no pueden ir por sí mismos a comisaría a poner una denuncia y que algunos monos hablan casi como los niños. Pero no es un problema de capacidad de obrar, es algo estructuralmente mucho más serio e insalvable; tampoco las personas jurídicas, trasunto de las humanas, pueden ir por sí mismas a defenderse, pero no negamos su existencia y sus derechos.

La humanidad ha caído en múltiples soberbias, como la de pensar que todo ha sido creado en su provecho. Negarlo no impide a cualquiera que se detenga el tiempo necesario a contemplar, percibir que lo sagrado transpira en todas partes. Pero la potencia humana incluye el metalenguaje, la exclusiva capacidad de hablar sobre lo que dice. De ese constructo el Derecho es una manifestación: es suyo, sólo suyo, para bien y para mal, patrimonio intransferible, con el que incluso ha generado un discurso de protección de su entorno, el derecho (humano) a que se proteja el medio ambiente. Porque la mayor hilaridad que provoca el Proyecto Gran Simio es que las finalidades que persigue ya están legisladas en muchos países, con independencia de lo mucho que también se incumplen. Para recordar que está prohibido torturar un mono no era necesario cocear otra vez y con tan poca sutileza el artificio que el ser humano ha descubierto para ser, con el tiempo y en palabras de Hobbes, un poco menos lobo para sí mismo.

3 respuestas a “Una delgada línea roja”

  1. marta alonso esteban dice:

    ¿desde cuándo las mejoras alcanzadas por los seres humanos organizados en sociedades no han tenido como base el deseo de mejorar su existencia?. ¿Si algo obedece a un deseo ya no puede ser un derecho? Entiendo que no todo lo que deseamos tiene que alcanzar ese rango (si quiero un porsche eso no tiene por que ser un derecho reconocido explícitamente como tal, pero sí se reconoce el de la propiedad, base sustancial de ese deseo, ya que si el Estado nos lo arrebatara de ninguna manera lo comprariamos). ¿Acaso los negros americanos no podían hacer ley su deseo de tener los mismos derechos que los blancos porque eso nunca había sido así desde la antigua Grecia?
    El deseo de formar una familia es algo íntimo, e independiente del hecho de que la institución se regule para organizar las sociedades en que vivimos. Parte del hecho incontestable de que todos hemos nacido de hombre y mujer, hemos vivido en familia y valoramos lo que de positivo tiene esta institución -los homosexuales no hemos sido engendrados por marcianos-. El objeto de nuestro amor es una persona del mismo sexo, pero el sentido de la familia que queremos formar (con 6000 millones de seres humanos en el planeta el tema de la probeta me hace mucha gracia), por ejemplo adoptando un niño, sigue estando en la raíz más profunda de nuestro ser porque venimos del mismo sitio que los heteros. Por eso si un día en el derecho no existió la seguridad jurídica y muchos siglos después sí se alcanzó este logro, es por lo que persevaramos en el camino y no nos resignamos a que personas nacidas como nosotros, de hombre y mujer, nos digan que sólo ellos pueden disfrutar del derecho a entablar matrimonios y constituir familias -como a los negros americanos- sólo por el hecho de que no fuera así en el tiempo en la antigua Grecia. No nos conformamos con que las cosas tengan que ser como en el mundo antiguo y creemos que pueden mejorarse. Los seres humanos homosexuales conocemos tan bien como los heteros la institución familiar, porque en ella hemos crecido y por ello creemos que tenemos posibilidades de ser tan capaces como el resto para entablar ese proyecto de amor, cuidado, educación y dedicación a los hijos. Dice usted que las imposibilidades físicas han conducido a imposibilidades jurídicas desde siempre, me imagino que ese tipo de razonamiento le servirá a usted para justificar el permanente estado de 2º plano vivido por las mujeres. Como otros eran los que hacían o podían hacer las labores -matar al mamut-, para las que se necesitaba más fuerza, estaba justificado su reconocimiento y jurídico de su superioridad. Déjeme decirle que muchos seres humanos no nos resignamos ante esos planteamientos, y que poseyendo la misma experiencia que usted y muchos otros sobre la convi vencia familiar, no estamos por la labor de que el derecho nos imponga por los siglos de los siglos una determinada manera y camino para establecer núcleos familiares en los hijos reciban amor, cuidado, educación y valores. Vamos todos en el mismo barco y ustede como heterosexual se cree que nosotros viajamos en uno distinto, no se confunda señora Nebrera. El final es el mismo:ayudar y dar oportunidades a los hijos para que puedan desenvolverse y realizarse como seres humanos no encorsetados para siempre por el derecho consuetudinario. Un abrazo.

  2. Disidente dice:

    Querida Montse
    Coincido contigo con lo del feminismo pero… el feminismo social tú también lo sucribirás, digo yo. Si no hubiera habido movimientos feministas sociales tú ahora mismo no podrías ser juez (y digo “juez” como digo “alcalde”, “presidente”, “periodista”, “taxista”, “concejal”, “poeta, “miembro”, “jóven”… palabras neutras) Creo que con el machista régimen franquista las mujeres no podían ser jueces hasta finales de los sesenta, creo.
    Luego está el feminismo biológico. Yo ese no lo comparto. Somos muy diferentes.
    Con los gays y lesbianas… si son ciudadadnos de primera para pagar impuestos también lo son para hacer contratos entre ellos incluído el más orgánico de todos: el enlace, “matrimonio”, llámalo como quieras. Derechos civiles, Montse. Te lo dice un hetero convencido, pero no homófobo. La homofobia es propia de homosexuales autorreprimidos. Muchos curas, por ejemplo.

  3. Francisco Retamero dice:

    Que se puede hacer cuando, tras un atentado con casi 200 muertos llega al poder de un estado un grupo de incompetentes y dogmaticos individuos cuya gran preocupacion es la propaganda para preservar sus privilegios obtenidos, democraticamente eso si, por una tragica accion de no se sabe muy bien quien?
    Y que se puede hacer cuando, tras cuatro años en el poder de semejantes sujetos, utilizando la propaganda el populismo y la mentira, la gente vuelve a votarles?
    Y por que la gente les elige y no elige por ejemplo al partido de la oposicion?
    Tan mal lo hace la citada oposicion o es que estos que mandan ahora perpetran y maquinan toda clase de embustes, amenazas e intromisiones en los otros poderes del estado, que hacen inviable, al menos de momento, un cambio a todas luces necesario?
    Estas y otras preguntas similares tienen una facil aunque inconcreta respuesta:
    “Pues de todo un poco ”
    Y entremedias, nacionalistos y nacionalistas, periodistos y periodistas ( perdon, queria decir propagandistos y propagandistas), trincantes de todo pelaje y paniaguados de amplio espectro, incluidos funcionarios y asesores cuyo lema sagrado responde a ” YO NO QUIERO QUE ME DEN, QUE ME PONGAN DONDE HAYA “, navegan a sus anchas por los recovecos sondables pero ignorados, de las mas arteras corruptelas, corrupciones o super corrupciones, que de todo hay. Y todo eso con jueces y superjueces procurandose un futuro mejor para ellos y sus descendientes, a la sombra de no se sabe bien si banqueros o bucaneros de la economia. Seguramente deben ser mas bien banqueros, porque nunca pierden aunque el pais se hunda mientras los mismos de siempre, es decir, ellos, se salvan. Es dificil explicar como la gente no se decide a asaltar las sucursales bancarias al grito de ” nosotros tambien queremos robar “. A lo mejor es que aun tienen el estomago y el cerebro lleno de comida basura y estupidez, porque la teoria del embrutecimiento es uno de los signos de la epoca que nos ha tocado vivir, junto con la grobalizacion , que consiste en ver como los talleres y pequeñas empresas situadas en las naves de los poligonos industriales de nuestras ciudades, son sustituidas por empresas chinas de impor-export, sufragadas por el ultrasuperdemocratico gobierno chino, mientras que los grandes adalides de la democracia y los derechos humanos miran hacia otro lado.
    Y es que, a veces piensa uno que algunos tienen una informacion privilegiada y lo que estan haciendo es anticiparse a lo que esta por venir que no es otra cosa que un gran cambio en el control y el dominio de los seres humanos por un pequeño grupo de otros seres humanos para no se sabe muy bien que y que esta situacion irremediable es mejor afrontarla con ciertas ventajas o redes protectoras. Es decir, salvese quien pueda. Puede parecer demasiado apocaliptico pero siempre he pensado que a personajes como el bucanero banquero le trae sin cuidado si el individuo que le enriquece es un profesor de literatura española, que estudio en la Complutense, que tiene tres niños y esta casado con una funcionaria del ministerio de asuntos exteriores, que aprobo la oposicion mientras trabajaba en una tienda de modas de su tia, o un ciudadano chino, que vende productos fabricados por esclavos compatriotas a los que ni siquiera conoce y que al venderse a bajo precio, ha hecho, sin pretenderlo, que cuatro fabricas de zapatos de Elche echen el cierre, dejando a doscientas cuarenta familias en la calle y a otras catorce fabricas de las que se proveian, en una situacion de quiebra tecnica. Al banquero bucanero, promotor de grandes eventos autodeportivos le importa un carajo, siempre y cuando salga ganando de la implantacion de la quincalla china y del exterminio del tejido industrial de un pais. Despues de todo, si la cosa se pone fea, y a la gente le da por sacar los pies del tiesto y a complicar las cosas con situaciones violentas donde cualquier excusa seria valida para que una nacion se mate contra otra y todo eso, los banqueros bucaneros, sus familias, los trincantes y demas sujetos antes mencionados saben, que siempre siempre siempre, los muertos siempre siempre siempre los ponen los mismos de siempre siempre siempre.
    Y todo esto que tiene que ver con ZP por ejemplo? pues mucho porque el desastre de los paises, de las sociedades y del progreso del hombre no lo provocan los hombres con los pies en el suelo, sean o no bien intencionados, lo provocan los iluminados y España, la Union Europea y la Tierra entera tienen la inmensa suerte de contar con uno. ¡ Que bien !

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