Zapatero como parterfamilias

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La concepción romana de la familia se asemeja poco a la actual, por su extensión y por el dominio que ejercía el pater sobre el resto de los miembros, incluso sobre los de edad avanzada. A modo de pequeña ciudad, la familia orbitaba en torno a un único foco de poder, de ejemplaridad imprescindible para su buen gobierno. Revisitada a la luz de las declaraciones contemporáneas de derechos fundamentales, así debería construirse también la actual, incluso la más nuclear, y así habría que configurar también la más externa, la comunidad política en sentido estricto, hoy el Estado.

Pero lo valioso de entonces, que lo había, no pervive en el presente. Con el agua sucia se fue el niño por las cañerías, justamente en el momento en el que más nos llenamos la boca con grandilocuencias sobre la infancia, en el momento más infantilizado de nuestra indolente decadencia. La infancia aterriza en la escuela desde el desgobierno familiar, provocado por la confluencia de unos horarios laborales demenciales, la consecuente fatiga de todos en la vigilancia del orden y la consecución de las tareas infantiles, el recurso constante al obsequio injustificado de niños por ello cada vez más tiranos y exigentes y una creciente consideración de que padres e hijos deben relacionarse en plano de igualdad, como “colegasâ€, si no se quiere caer en el autoritarismo casposo. Ni que decir tiene que con ese material los responsables de la enseñanza obligatoria en los primeros cursos asumen una profesión de alto riesgo, y en los superiores se enfrentan a retos que les equiparan más con el personal de un departamento de bienestar, que con el que tradicionalmente les acoge, el de educación.

Pero todo es educación, incluso más allá de la reglada. Al Presidente de Gobierno se le ocurrió formular la asignatura de Educación para la ciudadanía, pura decepción si se analiza su contenido y su ubicación en una cátedra de laicismo al cargo de Don Gregorio Peces Barba. Pero mucho más importante para la educación ciudadana es su propia conducta, la visualización que el gobernado pueda hacer de su ejemplaridad. El caso De Juana Chaos debería analizarse desde esa perspectiva, la única que mueve a la conciliación y no a la división de España.

Más allá del apego que cada cual sienta a las manifestaciones, más allá de la corrección jurídica (harto dudosa, si me permiten el juicio técnico) de la atenuación de la pena, más allá del cruce de reproches entre PSOE y PP por sus respectivas políticas penitenciarias, más allá de recordar que todo este galimatías con el preso famélico arranca de una inefable decisión del Ministro López Aguilar, y de una petición de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de 90 años de cárcel por los dos artículos de marras, más allá incluso de la deslealtad demostrada por un Zapatero que propone en la oposición un Pacto y se lo salta cuando llega al Gobierno, mucho más allá de todo eso está la ejemplaridad de los gobernantes en el tratamiento de la cosa pública.

La mujer del César no sólo había de ser honrada, sino también parecerlo. Resultará muy difícil al Presidente de Gobierno pedir ejemplaridad cívica, si lo que visualiza el ciudadano de a pie es que cuando un preso que cumple condena, sea ésta la que sea (porque en un Estado de Derecho jamás podrá ser preso político por más que así se considere él mismo) se pone en huelga de hambre, se debilita físicamente (más o menos también me importa poco) y el Estado acepta (o parece aceptar, también eso da lo mismo ahora, véase que no es lo más importante en mi tesis, todo y siéndolo) lo deja marchar. Preso, estafador, ladrón, asesino, violador, en nuestro caso el delincuente continúa convencido de su proeza, que consiste en enviar personas al cementerio, o la justificación de que se haga, o la exaltación a hacerlo, por las ideas que considera irrenunciables. La credibilidad del Estado, su fuerza coercitiva, la garantía de la seguridad de todos, la posibilidad de demandar a padres, maestros, empresarios o al ciudadano más humilde el cumplimiento de sus responsabilidades se vuelve humo en esa secuencia. De nadie podrá pedirse con credibilidad alguna que mantenga el tipo ante la adversidad. Es sin duda Zapatero el más idóneo ejemplo de los tiempos que vivimos, de lo poco que se pide al ciudadano a cambio de su voto. Años inacabables para la construcción de la ejemplaridad, minutos veloces para su desmantele.

Pero es ya una evidencia sensitiva el cambio de los tiempos, el hastío moral de la mayoría desapegada de todo, la falta de felicidad consistente por el acomodo de la carne y la conciencia al consumo desaforado. Está llegando un tiempo diferente y en él viajan las ganas de construir el mundo desde los valores, que no pueden ser otros que la verdad, el honor y la libertad responsable. Detrás de todo eso estará el buen gobierno. Pero antes que todos ellos, respondiendo a esa demanda que no para de crecer, habrá de encontrarse dando ejemplo el gobernante, que como un paterfamilias, asuma, en beneficio incluso de sí mismo, que sólo el poder como servicio no posee al que lo tiene.

6 respuestas a “Zapatero como parterfamilias”

  1. Manu dice:

    I ja hi está que parle massa i els misteris cal protegirlos: qual poesía misteriosa: pero aquet llansa granades [ =

    Detall:
    Els artícles ab el día al menys de publicació [ajuda a orientarse al temps]

  2. M@nu dice:

    Aquesta hi es la granada: Peta Zeta Pe el Sotita Paz: un altre masó stupid:

  3. Mauricio dice:

    Pocas veces me reconcilio con la política. Hoy ha ocurrido tras leer este y algún otro artículo en este blog.

  4. Disidente dice:

    Querida Montse
    Hablas de “valores”. ¿La moral otra vez?
    Montse, cada uno tiene su moral. Luego está la Ética, la Ley y el Derecho Natural entendido como Sentido Común y Derecho Inalienable (no en el sentido catolicoide del término)
    ¿Por qué los “liberales” sois tan liberales para lo económico, sois tan minarquistas para el estado y luego sois tan intervencionistas para la “moral”? El liberal completo loes para la economía y también para la moral. Vosotros deberías autodenominaros simplemente “conservadores”. Y no pasa nada.
    Cualquier comentario que te haga desfavorable te lo hago desde el respeto y la admiración.

  5. Estudiante dice:

    Estimado disidente,

    Me pregunto cual es tu concepción de moral: ¿Es acaso la nietzscheana? ¿el sálvese quien pueda y que cada uno haga lo que le parezca? Con cada uno tiene su moral te refieres a que dejemos tranquilos a gente como Josef Fritzl, Krystian Bala y otros tantos que aparecen día tras día. Es acaso moral el promover la masturbación en los niños:

    http://www.abc.es/20091111/nacional-extremadura/masturbacion-200911111619.html

    Si hay algo cierto en lo dicho por Montse es que se ha perdido la moral y debe recuperarse. Me parece un punto a favor hacia la moral “catolicoide” el hecho de que el llamado El Filósofo, Aristóteles, tuviera una concepción tan parecida a la católica sin serlo. Una cosa es ser libre moralmente y la otra, la que se promueve hoy día, ser un esclavo de las pasiones. El nihilismo y el carpe diem son también ideologías. De ahí radican muchos de nuestros males de cabeza. Porque cada vez hay menos profesionales y más gandules entre los jóvenes, sólo hay que ver que la gente entra en depresión cuando acaban las vacaciones. Sin una buena educación de las pasiones desde la razón, no puede darse un desarrollo completo del potencial intelectivo. O, utilizando el lenguaje de Tomás de Aquino, sin la construcción de las virtudes morales no se pueden desarrollar las intelectuales.

    Sea como sea, educación para la ciudadanía es un intento de enseñar las virtudes morales desde los colegios cuando eso era algo que se enseñaba por tradición en las familias. No sólo se están desintegrando las familias sino que además el gobierno les está quitando su actual función.

    Dejémonos de decir que cada uno tiene su moral y sepamos que es ella: Para la RAE la moral no es otra cosa que la “Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia”. En el momento en que cada uno tiene su propia moral se convierte en opinión. En el momento en que nos basamos en las opiniones nos alejamos de la unidad. En el momento en que nos alejamos de la unidad negamos la política.

  6. Diótima dice:

    Disidente, Montse no nos está arengando a que nos hagamos católicos ni nada parecido; está haciendo una crítica de lo que actualmente sucede con adolescentes y jóvenes de este país. No pretende convencerte para que te hagas cristiano, Disidente. Lo que sucede, si estás un poco metido en el ajo lo sabrás, que lo que ocurre hoy en día con la juventud no había pasado nunca. Se confunde libertad con libertinaje, no se les castiga cuando hacen algo mal, no se les educa en el esfuerzo, se les da todo hecho, los directores de colegio obligan a los profesores a aprobar a los alumnos para no dar mala imagen, pasan de curso sin aprobar… Las palabras disciplina o realización personal les suenan a chino, vamos, que ni saben lo que es, y poco les preocupa, pues en su casa andan surtidos de wii´s y playstations y oiga, eso lo cura todo. Los padres cargan a los centros educativos con toda la responsabilidad de la educación de sus hijos. Y cuando un hijo hace algo mal, que se preparen en el colegio porque los que van a recibir estopa de los padres no son los susodicho autores de la falta, si no los profesores.
    Si un hijo suspende, es que el profe es malo. No es que mi hijo no estudie ni haga los deberes, no. Podría extenderme más poniendo casos reales de lo más surrealistas que ha padecido gente muy cercana a mi que se dedican a la enseñanza, pero creo que no hace falta. Es una realidad que todos vemos diariamente, excepto los que se empeñan en lo contrario, que suelen ser psicopedagogos y demás chupópteros.
    En resumen, que el día de mañana estos niños, cuando salgan al mercado laboral, no sabrán hacer la “O” con un canuto, no van a durar ni dos días en los trabajos y encima tendrán problemas psicológicos.
    En fin, esperemos que la cosa cambie.
    Saludos.

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